A Mercedes

yo te amo y mi alegría muerde tu boca de ciruela,
cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre
que todos ahuyentan,
innumerable corazón al viento,
latiendo sobre nuestro silencio enamorado
se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatiendo en la puerta del viento de verano,

déjame tenderte entre guirnaldas amarillas,
¿quién escribe tu nombre con letras de humo
entre estrellas de luz?
he ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo,
mi boca era una araña que cruzaba escondíendose
en ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
Impresionante, de verdad. Me deja impactado, poema de enorme calidad. Enhorabuena, Ramón, y a todos los miembros del aula formativa.
ResponderEliminar¡Enhorabuena, Ramón!
ResponderEliminarMe ha encantado tu poema. Por favor, publicad más en el blog, estaré pendiente.